8 de abril de 2008
El autor de El Aleph pasaba por un mal momento económico a mediados de la década del '30 y aceptó escribir un folleto publicitario con Bioy Casares. Ese fue el involuntario inicio de su trabajo en conjunto bajo el seudónimo de Bustos Domecq.


Adolfo Bioy Casares pertenecía a una tradicional familia de estancieros argentinos. Como eran poco sociables, sus padres preferían la privacidad de sus residencias de Buenos Aires, Mar del Plata o Pardo donde se convirtieron en organizadores de veladas integradas por amigos o por visitantes de excepción. Jorge Luis Borges fue uno de los invitados permanentes de Bioy Casares. Además de reflexionar sobre temas literarios y filosóficos, practicaban el humor a través de relatos firmados por un autor ficticio, creado por ambos, llamado H. Bustos Domecq.
Una nueva edición de parte de estos relatos bajo el título de Nuevos Cuentos de Bustos Domecq es la que el sello Emecé acaba de publicar en Chile. El volumen aborda lo policial desde el humor con satíricos personajes que se inmiscuyen en asuntos de la mafia o en las crueldades cometidas por el peronismo. Con un estilo barroco y disparatado, las historias ofrecen una galería de seres absurdos representativos de la Argentina de ese entonces.
Honorio Bustos Domecq nació en un almuerzo a mediados de la década del 30. El primer texto lo escribieron a pedido del tío de Bioy, Miguel Casares, quien les propuso que redactaran un folleto publicitario sobre un yogur que fabricaba una empresa familiar.
"Me iban a pagar 16 pesos por página, no me olvido de eso, era mucho para esa época, entonces le dije a Borges -que estaba mal de fondos- que lo hiciéramos juntos. Así fue como él accedió a ir a Pardo a pasar una semana conmigo", recordaba Bioy.
Para el autor de La Invención de Morel esta experiencia aparentemente intrascendente resultó decisiva en su trayectoria literaria. "Aquel folleto significó para mí un valioso aprendizaje; después de su redacción yo era otro escritor, más experimentado y avezado. Toda colaboración con Borges equivale a años de trabajo", concluyó el escritor.
Ese fue el involuntario punto de partida de una relación literaria que proseguiría con la publicación de relatos marcados por el humor, como Cuentos de Don Isidro Parodi (1942) y Crónicas de Bustos Domeqc (1967).
Por su parte, Borges creía que escribir en colaboración era imposible y cuando Bioy le propuso la idea, sólo aceptó para demostrarle la inutilidad del proyecto .
"Nos pusimos a escribir, y, al rato, bueno, se apoderó de nosotros un personaje que se llamaría después Bustos Domecq", rememoraba Borges en una entrevista. Y agregraba: "Por lo general, yo creo, que los argumentos han sido míos, y las frases, las felices frases, de Bioy Casares, pero, no estoy seguro tampoco de eso. Creo que para colaborar, es necesario que los colaboradores olviden que son dos personas, porque si no, pueden insistir, por vanidad, en que se acepte su opinión, o, por cortesía, en sostener que el otro siempre tiene razón".
Los elogios de Bolaño
En la recién publicada antología de crónicas Entre Paréntesis, Roberto Bolaño confirma la calidad de estos textos: "Borges y Bioy, sin ningún género de dudas, escriben los mejores libros humorísticos bajo el disfraz de H. Bustos Domeqc, un heterónimo a menudo más real, si se me permite esta palabra, que los heterónimos de Pessoa".
En la edición de ayer se publicó una columna firmada por el escritor Antonio Skármeta junto a una crónica sobre una nueva biografía del narrador argentino Julio Cortázar. Es necesario aclarar que esta columna fue hecha a partir de una entrevista telefónica realizada el martes 22 al autor chileno, la cual se le solicitó para que diera su opinión sobre la importancia del creador de Rayuela y su influencia en la narrativa latinoamericana. Antonio Skármeta aclara que dio la entrevista entendiendo que iba a ser publicada dentro de un reportaje y no como una columna. La Tercera lamenta las molestias que pueda haber causado este error. A petición del autor, se aclara asimismo que Antonio Skármeta no es columnista de La Tercera.